domingo, 21 de octubre de 2012

Volcán Irazú (3.432 m)

Después de llegar a San José tras un largo vuelo transoceánico de unas 11 horas desde Madrid, visitamos durante el primer día y medio la capital tica, disfrutando de una serie de rincones muy agradables que hacen a la ciudad merecedora de una visita. A mí me gustaron especialmente el parque España y la antigua Fábrica Nacional de Licores además del Museo del Oro Precolombino, que está localizado en la sede del Banco Central.

Al segundo día después de nuestra llegada fuimos al Volcán Irazú, el más alto del país con 3.432 m de altitud. Existen varias montañas que son más elevadas en Costa Rica como por ejemplo el cerro Chirripó (3.820 m), el cerro de la Muerte (3.451 m) o el cerro Kamuk (3.549 m), todas ellas en la cordillera de Talamanca, pero su origen no es volcánico. El área más elevada del Irazú fue declarada parque nacional en el año 1955 y comprende una superficie de 2.000 ha. Se trata de un volcán muy activo que ha tenido varias erupciones a lo largo de los últimos siglos y ha causado importantes daños en las poblaciones situadas en sus faldas. Por contra, las cenizas de este volcán son ricas en nutrientes y dan lugar a suelos muy fértiles, lo cual ha favorecido una intensa deforestación en las laderas de este volcán hasta cotas muy elevadas.

Desde San José se llega a la zona del cráter en una hora aproximadamente. En septiembre de 2.012 la carretera se encontraba por completo asfaltada y en buenas condiciones. Desde Cartago comienza la ascensión a este coloso por una carretera que salva un desnivel de unos 2.000 m -así que os podéis imaginar la pendiente de la carretera en cuestión-. En días despejados se supone que se pueden ver el mar Caribe y el océano Pacífico desde la magnífica atalaya que representa la cumbre.Nosotros nos encontramos con una densa niebla a la que pronto se sumó una fina pero intensa y persistente lluvia que nos impidió tener unas bonitas vistas del paraje. Aún así, pudimos intuir la magnificencia del Cráter Principal, recorrer la inmensa caldera llamada Playa Hermosa y maravillarnos con un puñado de plantas en flor muy bonitas e interesantes. En la zonas altas del volcán son especialmente abundantes diversas especies de Ericáceas como Vaccinium consanguineum o Pernettya prostrata, Castilleja irasuensis, Monochaetum amabile, Gunnera insignis (conocida como sombrilla o paraguas de pobre por sus inmensas hojas) y Coriaria ruscifolia entre otras muchas.

Ya en la bajada se puede disfrutar de muy buenas vistas de las estribaciones de la cordillera de Talamanca sobre la ciudad de Cartago, con sus extensos y magníficos bosques. Además, es totalmente recomendable para la hora de la comida tomar una sopa "pozol", especialmente si el día ha sido un poco fresco y húmedo, algo que no debe ser raro en el Irazú.


Entrada a la zona de los cráteres del Irazú

Sí, ahí debajo está el cráter principal, aunque no lo parezca...

Aspecto de la vegetación de Playa Hermosa, la caldera que rodea los dos cráteres recientes de mayor tamaño
Castilleja irasuensis, un endemismo costarricense

Aspecto del Cráter Principal. La laguna que ocupa su fondo puede intuirse tras la espesa niebla. En primer término destacan las grandes hojas de Gunnera insignis, que le han valido el nombre coloquial de "sombrilla de pobre"

Eryngium carlinae, bonito pariente del "cardo corredor" hispano

Vista hacia el Cráter Diego de la Haya

Pernettya prostrata, una de las especies de la familia Ericaceae presentes en las zonas más altas de las montañas centroamericanas. Obsérvese la gran similitud de sus flores con las de la gayuba o el madroño europeos, de la misma familia
Así es la vegetación de la zona cacuminal
Monochaetum amabile, una Melastomataceae de bella floración típica de las zonas altas de las montañas ticas
Impresionante floración de Monochaetum amabile, fotografiada a unos 2.800 m de altitud

Cartago y las estribaciones de la cordillera de Talamanca

Aspecto de la cordillera de Talamanca desde las laderas del Irazú con sus extensos bosques y las casi perpetuas nubes




lunes, 15 de octubre de 2012

Sobre Aves del Paraíso

Desde pequeño he tenido una gran afición a la observación de las aves, animales hacia los que tengo un especial cariño y que siempre despiertan en mí un gran interés y curiosidad. Unas veces su escasez, otras sus hábitos, en ocasiones la dificultad para observarlas, a menudo las peculiares formas que la evolución ha tallado en sus cuerpos y, otras muchas veces, por qué no decirlo, la pura belleza de su plumaje, nos atraen hasta el extremo. Si clasificásemos las aves por su belleza (clasificación que nos resultaría siempre muy dificil de establecer y en la cual sería muy difícil establecer un consenso), habría algunas de ellas como el quetzal, el gallito de la peña y las aves del paraíso que ocuparían las primeras posiciones casi en todos los casos.


A pesar de que para mí el quetzal es el ave más bonita del mundo he de reconocer que las aves del paraíso me fascinan, no sólo por sus espectaculares plumajes sino por los inverosímiles bailes de cortejo que llevan a cabo los machos a fin de atraer a las hembras.

Se trata de unas cuarenta especies de aves pertenecientes a 14 géneros distintos que se encuadran en la familia Paradisaeidae. Habitan fundamentalmente en la isla de Nueva Guinea, aunque algunas especies desbordan hacia algunos de los archipiélagos próximos e incluso al norte de Australia. Habitantes típicos de los bosques pluviales, su alimentación es fundamentalmente frugívora, incorporando algunos artrópodos también a su dieta.

Los bailes nupciales de algunas especies de ave del paraíso ya fueron emitidos en la serie Planet Earth:

http://www.youtube.com/watch?v=xMJJi50wJ0Y

Justo hoy me han pasado la noticia de un nuevo reportaje sobre estas aves por parte de National Geographic, cuyo trailer podéis ver en el siguiente enlace y que es realmente impresionante. ¡A disfrutarlo!

http://www.youtube.com/watch?v=YTR21os8gTA

lunes, 1 de octubre de 2012

Sobre los cipreses ignífugos valencianos: una visión científico-técnica

La mayor parte de los que entráis en el blog seguro que tenéis sensibilidad hacia los cuestiones (problemas) medioambientales, por lo cual estaréis más que enterados de los numerosos y terribles incendios forestales que han asolado nuestras masas boscosas durante este verano. Entre los más brutales se hallan los que han arrasado los montes del interior de la Comunidad Valenciana (Andilla, Cortes de Pallàs...), afectando a superficies de decenas de miles de hectáreas. A raíz de estos desastres naturales, que produjeron también victimas mortales, se divulgó en diversos medios de comunicación una presunta y yo calificaría de sobrenatural resistencia al fuego por parte de una plantación de cipreses situada dentro del perímetro afectado por el incendio de Andilla. Algunos autores incluso se permitieron la licencia de recomendar la plantación de cipreses como medio para combatir el fuego. En este artículo el reputado ecólogo Juli Pausas, experto en ecología del fuego, analiza esta situación de forma rigurosa y aporta unas conclusiones más que interesantes a la hora de considerar la gestión de estas perturbaciones tan habituales en el ámbito mediterráneo. Estoy completamente de acuerdo en que lo que suele marcar el comportamiento del fuego es la continuidad del combustible, tanto horizontal como vertical, más que la composición de la vegetación, aun reconociendo que muchas especies presentan en sus tejidos compuestos que son altamente inflamables. Por eso una iniciativa que me parece mucho más interesante para la gestión efectiva de los montes de cara a los incendios forestales y que además contribuye al desarrollo rural es el pastoreo en áreas cortafuegos, que ha sido investigado precisamente en la Comunidad Valenciana por Carlos Dopazo y en Andalucía por Jabier Ruiz Mirazo.